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Informe de vuelo

El sábado 23 de julio 2005 sería el día del vuelo inaugural. Ya resulta algo más laborioso el manejo de este modelo. Para que quepa en mi coche es necesario desmontar el tren de aterrizaje. Con esto y el montaje de los tirantes, ya tenemos dos pasos de montaje más que en un modelo normalillo. A lo mejor algunos pensarán que esto no es algo a tener necesariamente en cuenta, yo al principio también lo pensaba, sin embargo, si el tiempo es caluroso, a la hora de desmontar el modelo después de estar toda la mañana volando y volver a meter todos los trastos en el coche, se puede hacer pesado. Es también por esto que el Big Lift no es un modelo de llevar a la pista para echar un vuelo a la rápida - al menos para mi.

Una vez el Big Lift montado procedo a cargar el combustible, que teniendo a disposición un depósito con la capacidad de un litro y gracias al bajo consumo del motor, seguramente sea la única vez que se tenga que realizar esta tarea para todo el día de vuelo (con una duración total de 3/4 a 1 hora de vuelo).

El motor Titan ZG26SC de Toni Clark es robusto y suele arrancar sin mayor problemas si se tienen en cuenta unos pasos determinados en la puesta en marcha. Tras una corta fase de calentamiento del motor a ralentí me dispongo a llevar el Big Lift a la pista de despegue por el suelo (a ver quien lo lleva debajo del brazo...).

El tamaño del modelo ya impresiona, al igual que el sonido y la fuerza del motor. Desde luego que eso no es como un modelo de 1,5m de envergadura y un .46! En consecuencia el respeto hacia el modelo es mayor y el cosquilleo en el estómago antes del primer despegue es notable.

Compruebo de nuevo todos los mandos y ya no hay marcha atrás. Decido salir sin flaps puestos. Subo paulatinamente las revoluciones del motor y el Big Lift comienza su carrera por la pista. En seguida trata de desviarse de su trayectoria y mis correcciones con el timón de cola no es que sean de lo más acertadas. Llego al punto crítico: Gas a fondo y tratar de despegar lo antes posible o aborto y tratar de mantener el modelo en la pista? Puesto que el rumbo actual del Big Lift no apuntaba a nuestra caseta ni a zonas en las que había gente o coches, decidí intentar un despegue. Con éxito. El motor proporciona potencia suficiente para levantar el modelo rápidamente de la pista antes de que se fuese a parar a los matorrales.

El Big Lift sube como un ascensor moderno y es necesario trimar hacia abajo varios puntos el mando de profundidad, hasta el punto que llego al fin del trim! Una vez calmados un poco los nervios, bajo las revoluciones del motor y la cosa ya tiene otra pinta. De todas formas habrá que verificar la incidencia del ala. Ahora al Big Lift vuela de una forma muy real siguiendo un trazado muy tranquilo. Era de esperar de un modelo tan grande.

Me dispongo a probar los flaps. No programé ninguna mezcla de profundidad, ya veremos lo que pasa. El recorrido de los flaps lo tengo configurado de tal forma que a medio recorrido del mando en la emisora bajen unos 10º (posición de despegue) y que en la segunda parte del recorrido los flaps bajen otros 20º más (posición de aterrizaje). Es decir que al principio no habría mucho efecto, en cambio en la segunda mitad del mando habría bastante. Y asi fue. Al deslizar el mando de la emisora hasta la mitad del recorrido, casi no se apreciaba ningún cambio en el vuelo del Big Lift. Sin embargo al sacar los flaps hasta su posición final de 30º, el modelo inicialmente mostró un subidón debido al incremento de sustentación seguido de una clara disminución de la velocidad por la mayor resistencia al aire. Es necesario corregir con la profundidad con lo que se hace necesaria la programación de una mezcla.

Me dispongo a tomar tierra y manejo el Big Lift hacia la prolongación de la pista para iniciar la aproximación. Con los flaps sacados y el motor a ralentí, el modelo pierde rápidamente altura. Al igual que en los aviones reales es necesario mantener el régimen del motor lo suficientemente alto para que el descenso no sea demasiado acusado y no lleguemos a la pista. El primer aterrizaje fue todo menos bonito. Debido a la falta de experiencia, ocurrió lo inevitable: poco antes de llegar a la pista, bajo el motor a ralentí y mantengo la senda de descenso tirando de la profundidad. Esto sólo funciona hasta cierto punto, después se desploma. Por suerte no fue trágico, pero el modelo entró dando unos botes que le robaron toda la seriedad al Big Lift y el respeto hacia mis cualidades de pilotaje por parte de mis compañeros!

Este primer vuelo demostró las cualidades de ascender y el tranquilo vuelo del modelo, al igual que su delicado comportamiento en el suelo. De hecho dos aterrizajes malogrados posteriores en la vida del Big Lift causaron un desprendimiento de la pieza de contrachapado a la que va fijado el tren de aterrizaje.

Ahora, después de varios vuelos, como se dice, le he sacado el truquillo al Big Lift. No deja de ser un modelo de delicado manejo en el suelo, sin embargo con un poco de entrenamiento los despegues ya resultan complematamente controlados a pesar de su acusada tendencia de salir de su trayectoria. Supongo que se podría aumentar la estabilidad doblando el tren de aluminio para que las ruedas queden ligeramente convergentes.

En cuanto al aterrizaje, también es cosa de entender las características de vuelo del Big Lift y aprender a pilotarlo correctamente. Lo esencial ya lo he comentado arriba: en la aproximación con los flaps a 30º no se debe poner el motor a ralentí hasta no estar a medio metro de altura por encima de la pista de aterrizaje pese a que tengamos la sensación de que nos vayamos a pasar de largo. No ocurrirá, porque al sacar motor el modelo pierde velocidad en seguida. Si en ese momento se mantiene el modelo nivelado con mucha delicadeza en el mando de profundidad, la toma será suave y bonita. La rigidez y a la vez elasticidad del tren de aterrizaje en aluminio no es que favorezcan precisamente la amortiguación de un contacto algo más brusco con el suelo. Debido a esto, a la mínima que la toma no sea perfectamente suave el Big Lift tenderá a iniciar una serie de botes en el suelo que en el peor de los casos acaban arrancando el tren del fuselaje o rompiendo una hélice. Estoy pensando en cambiarle el tren de aterrizaje y cambiarlo por uno con mejor amortiguación, estilo Piper.

Por lo demás el Big Lift es, si se le monta un gancho de remolque y una trampilla, una verdarera mula de trabajo. Con ello se convierte en el modelo por excelencia para las pequeñas exhibiciones, donde cumple su cometido obedientemente lanzando caramelos o paracaidas al igual que arrastrando carteles o remolcando veleros ganándose la atención del público.

 

 

 

 

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